lunes, 9 de agosto de 2010

El mundo, un hermoso lugar para existir

Hace tiempo mi papá y mi mamá se encontraron, para dar vida a mí y a otros cinco hermanos, de los que dos nos dejaron siendo aún muy pequeños, de días y semanas, partieron al cielo, dejando sólo un aroma a bebés que no quisieron quedarse mucho tiempo en este mundo. Seguidos a ellos, llegaron dos hermanos, una mujer y un hombre, y a la cola vine yo, gracias al cielo azul y esas nubes que lo marcaban, vivimos una hermosa niñez llena de alegría más que preocupaciones, una gran fortuna marco aquel encuentro divino.
Desde esos años este mundo ha cambiado inconmensurablemente, para transformarse en una máquina que de bueno tiene tanto como de malo. El universo que Dios ha creado para las familias de hombres animales y plantas es hermoso en su absoluta corteza, así como horrendo a ratos, de tragedias tristezas y violaciones. Dicen que los niños tienen tantos derechos de pasar sus años más preciosos con la libertad y dignidad de un pajarito, como así mismo ancianos y animales. Atesorar nuestra existencia es tan primario como respirar. Para ser una semilla nacimos, crecer y dar frutos de bondad; regar a otras semillas de paso, ayudarlas a crecer y compartir con lo que nos rodea, entregar y a veces recibir, abrir la cabeza como un tacho de basura para albergar ideas y de ellas hacer magia. No es justo que unos en este pasar de existir no tengan las herramientas materiales para tener una mejor vida, buscar soluciones que nuestro corazón diga es una de las salidas, cuando una corazonada inconciente o conciente anuncia paz, es el camino que niños, niños infantes o en adultez deberían seguir.

1 comentario:

  1. Me gustó inconmensurablemente y como antes, en el momento preciso!

    Muchas gracias

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