lunes, 21 de septiembre de 2009

¿por qué no sé?

A veces me aburro dijo el burro, a veces sonrío dijo el río que traía piedras. Yo, la Carolina, a veces, no siempre, soy como el burro y otras soy como las weas.
Cuando no tengo paja, ando con la mansa sonrisa, de cara al sol con el cuerpo bailando, porque el cielo brilla azulado dijo el poeta y disfruto los frutos naturales.
ahí creo que soy perdiz perdida en la felicidad.

Mi mamá, que es mujer de bien, hace de bueno, todo lo que no de malo, porque nació tan malditamente buena, y pienso qué buena madre tengo, qué suerte la mía haberme creado en ése útero bondadoso, qué honor ser parte de su decendencia, ella tiene un nivel inhumano de bondad... (y no toda madre es buena). Así que ella la buena me crió y salí así, por ella supongo, aunque a lo mejor tan buena no soy, en el canal de parto me trastorné. quién no al pasar del cómodo nado en el líquido amniótico, al helado exterior. Mi papá, el amado eterno de mi santa madre también es bueno. Uy! qué bueno es, bueno, sano y natural. No oculta, oculta sí cuando no habla, sumerge sus angustias y no las revela ni al "pdi", ni al "fbi", ni a la tortura más cruel revela sus dolores, por lo que el único dolor que le sale a la superficie, por esconder lo que su alma siente, son los dolores de espalda y piernas. He oído que si uno se guarda para sí los pensamientos, acto egoísta, salen por otras vías, buenas o malas manifestaciones hay que recordar, siendo tarde o temprano, valiendo más los tardes que nunca.
cuando lo supe me asusté y me propuse decir todo lo que se me ocurra, anotarlo si esto puede olvidarseme, y exhibirlo a todo el copuchento que quiera saber, pero todo sea porque quejona o enferma no me quiero morir.
bueno, no sé si tengo razón dijo el inseguro, pero creo que no, porque todos saben más que yo, cosa de ponerme a escuchar las conversacioes de gente de mi edad, o es que mi cabeza hace el trabajo sucio en la inconciencia de no dejarme entrar al mundo normal, a la rutina de la que se quejan, una buena forma de verlo para decir lo que el devenir me trajo, una memoria rota, o que como colador trabaja para no dejarme ser como el quejón, y me deja de pava lesa e ignorante, con el cerebro en off.
respondo sí, tienes toda la razón del mundo, mientras miro un pájaro cruzar el cielo, embobándome no me quejo y contemplo que lo que veo es mucho mejor que lo que no sé, y como no lo sé me importa poco o nada.

pero de que mis papás son buenos, qué brutos qué buenos!

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